Indalecio Castellanos
Sunday, October 22, 2006
COMO IMAGINAR EL MAR DESDE MONTEVIDEO
De cara al río de la La Plata en Montevideo, la sensación es estar ante un espejismo, o ante la ilusión que un accidente de la geografía se ha estacionado en el lugar equivocado.Desde el momento que los españoles describían estos confines del sur del contiente, hablaban de un río de La Plata tan grande como el mar.
Se le dice mar al lugar en el que no es posible reparar la otra orilla y este río inmenso cumple con este requisito. Par los habitantes de Montevideo y en general a lo largo del río de La Plata hasta Buenos Aires, este es el mar, con toda la connotación de inmensidad y fascinación que ello supone.
La historia que indica que por allí entraron los conquistadores de distintas latitudes, la historia de migraciòn europea y del intenso comercio, sus playas encantadortas, los lugares para caminar, el espacio propicio para sentarse a degustar un cálido mate, hacen del río o el mar de La Plata, un lugar emblemático de la capital uruguaya y un referente obligado cuando se visita este lugar.
Se le dice mar al lugar en el que no es posible reparar la otra orilla y este río inmenso cumple con este requisito. Par los habitantes de Montevideo y en general a lo largo del río de La Plata hasta Buenos Aires, este es el mar, con toda la connotación de inmensidad y fascinación que ello supone.
La historia que indica que por allí entraron los conquistadores de distintas latitudes, la historia de migraciòn europea y del intenso comercio, sus playas encantadortas, los lugares para caminar, el espacio propicio para sentarse a degustar un cálido mate, hacen del río o el mar de La Plata, un lugar emblemático de la capital uruguaya y un referente obligado cuando se visita este lugar.
Lo primero que hay que hacer aquí es reparar en su magnífica presencia. Es a lo largo del Río de La Plata que se extiende la capital uruguaya, que es una mezcla de singular de culturas, de maneras de ser, de formas de abordar una vida muelle y tranquila, que es su esencia fundamental.
Es una ciudad tranquila que se convoca muy poco la alegría y en la que podría decirse que la bucolía y hasta la nostalgia, son las características esenciales. Una fiesta especial de los montevideanos y de los uruguayos, es la noche de la nostalgia, que se desarrolla la noche anterior a la fecha patria de independencia.
Una actividad que empezó como una convocatoria de una emisora juvenil, terminó por ser uno de los referentes más importantes de la actividad nocturna de la ciudad. "La Noche de la Nostalgia" reune a centenares de jóvenes y adultos en los bares y lugares de rumba para escuchar los viejos temas que hicieron historia, para hacer memoria de la música de la década del sesenta y los setentas, principalmente.
Un poco para remarcar el espíritu de esta ciudad, habría que decir que es muy significativo que sea la nostalgia la que movilice y reuna a la mayor parte de los habitantes, que acaso sólo se an y entusiasman por el fútbol y la política, que son las dos verdaderas pasiones de este país.
Aquì es indispensable ir a los cálidos lugares para cenar y degustar de la deliciosa carne uruguaya y un buen chivito, caminar por la rambla para reparar en la inmensidad del río de La Plata, visitar la ciudad antigua y conocer el puerto y el lugar por dónde se inició la construcción de esta ciudad, ir a Pocitos, visitar el viejo estadio Centenario para recordar que aquí se hizo el primer mundial y ha palpitado la gran pasión por el fútbol, caminar por el viejo, pintoresco y colorido barrio de los judios o barrio Reus y escuchar un tango, visitar los monumentos extendidos por la ciudad, en los que la carreta tirada por caballos recibe un homenaje muy especial.
Montevideo es una ciudad pequeña y entrañable en la que hay muy poca juerga y muy poca rumba, pero en la que las actividades culturales son intensas.
Esa apacibilidad que se respira cotidianamente, sólo es rota cuando a principio de cada año suenan los conjuntos de tambores y el ritmo del camdomble se toma las calles y los sonidos de ascendencia negra se hacen intensos y las "llamadas" de los grupos participantes indican que hay carnaval, por la misma época en que se celebra el de Barranquilla, el de Río de Janeiro y el de Venecia, entre otros.
Montevideo estará por siempre con el río de La Plata a sus pies, sus playas cálidas y esa ritualidad que obliga al consumo del mate en cualquier calle, en el parque, en el centro comercial, con una devoción que sorprende.
Un tango estará siempre como fondo musical y la imaginación de los payadores o trovadores locales que son capaces de improvisar versos ingeniosos.
Pródiga y generosa será siempre la preparación de su carne y de su comida tradicional y quien viene por allá, se quedará con la idea que es una ciudad con una gran influencia europea y con muchas mixturas culturales, que la hace verdaderamente singular.
Un lugar entrañable y cálido que hay que visitar alguna vez en la vida.
Sunday, October 15, 2006
LA HISTORIA DE CAMINITO RESUMIDA EN UN TANGO
Caminito es el tango que han cantando tantos en el mundo y que fue escrita por Gabino Coria Peñalosa y que se referìa a un caminito del pueblo riojano de Olta, pero resultò premiado en un concurso realizado en Buenos Aires en 1962.
Desde entonces se convirtiò en el himno de Caminito, el màs tradicional de la capital argentina, ubicado en el sector de Boca, en la Vuelta de Rocha, el lugar en dònde se fundò la capital argentina.
Una ciudad nacida con la vista perdida entre el puerto y el rìo de La Plata, que creciò sintièndose europea.
Este lugar tiene nombre de tango y se respira tango por todos los poros.
El mìtico barrio de la Boca està construido de casas coloridas, de tiendas pintorescas llenas de artesanìas, ceràmicas, todo lo relacionado con el tango, artìculos de alpaca traidos de Salta y Jujuy, turismo y fotos por doquier. Aquì todo es un buen pretexto para llevarse un recuerdo.
Conventillos, tangerìas que recuerdan al antiguo Buenos Aires, hacen parte del entorno del tradicional sector de Caminito, fundado por inmigrantes italianos y europeos que alguna vez izaron una bandera para declarar este sitio como "la repùblica independiente de Boca".
Una amalgama de colores fuertes, de verdes, rojos y amarillos entrelazados en las paredes de sus casas tradicionales, hacen de este barrio algo muy pintoresco.
De Mèxico, España, Sudàfrica, Estados Unidos, Colombia y de todo el mundo van turistas a este lugar emblemàtico de la capital argentina, que se dejan seducir con la melosa interpretaciòn de un tango.
Buenos Aires, ciudad que convoca a la visita y en la que suenan los ecos del viejo tango de "caminito que el tiempo ha borrado" y que recrea la colorida presencia de las casas pintadas como barcas de pescadores.
DE TANGO Y OTRAS MUSICAS EN BUENOS AIRES
El tango en Argentina es una pasiòn y un sìmbolo y suele uno encontrarse por las calles de Buenos Aires grupos y personajes de todas las caracterìsticas, calidades y pintas que lo interpretan con una devociòn y un cariño que sorprende.
Por las calles repletas de turistas del viejo y colorido barrio de la Boca y por las calles adoquinadas de San Telmo, el tango suena monotemàtico y sensual.
El tango es un ritual y lo baila sensualmente una pareja que se ha estacionado al frente de una venta de artesanìas y souvenirs para impresionar a los visitantes con sus cadenciosos movimientos y dejar escuchar la nostalgia que se escapa de un viejo bandoneòn.
El grupo que deja escapar el sonido que insinùa historias de amor y de tristezas infinitas està muy cerca de Caminito, en la vìa al puerto de La Boca, por dònde llegaron la mayorìa de los europeos que poblaron la capital argentina y hoy es uno de los lugares màs visitados para compartir una bucòlica interpretaciòn del tango.
Otros personajes menos cuerdos con ìnfulas de Gardel, como el que se hace conocer como Gardelito, està en otra esquina concurrida de turistas en el sector de San Telmo, entregando su particular versiòn de un tango interpretado con guitarra.
Entre el movimiento incesante de turistas que quieren comprarlo todo en la vieja plaza de Dorrego, una vieja canciòn se escapa de un gramòfono, tan viejo como el dueño de este maravilloso invento, quien primero amenaza con que tengo que pagarle derechos para grabar y luego se rìe para decirme que no hay problema.
El gramòfono es alimentado a cuerda y su ampulosa estructura en la que la vieja aguja machaca un disco de acetato macizo, permite disfrutar de una antiguo tema de jazz, que nos hace recordar el esplendor de desaparecidas orquestas.
Una esquina màs allà, en medio de la barahunda de la calle de San Telmo en Buenos Aires, en el frenesì de un domingo cualquiera, tambièn el Trio Gòtico afina sus guitarras y deja ecsuchar una alegre versiòn de La Bamba.
Muy cerca del estadio de La Bombonera un grupo de uruguayos recorre las calles interpretando con sus tambores una canciòn brasileña.
Es un sonido exultante que llama la atenciòn y reune prontamente pùblico que se muestra generoso entregando monedas y aplausos y aprovecha para tomarse una foto junto al grupo, para llevarse un bonito recuerdo de su paso por estas calles de la capital argentina.
El tango, el jazz, la mùsica latinoamericana, las mùsicas del mundo reunidas en una ciudad cosmopolita como Buenos Aires, que es el resumen de tantas amalgamas, de tantas culturas juntas al borde del rìo de la Plata.
Wednesday, October 04, 2006
EN BUENOS AIRES HAY UN LOCO QUE SE CREE GARDEL
Cree que tiene la pinta, el sombrero y el repertorio de Carlos Gardel, pero es un pobre hombre de voz destemplada que se hace llamar Gardelito y se ubica en una de las esquinas del tradicional barrio de San Telmo de la capital argentina para decir que es conocido en todo el mundo, mientras muestra dos periòdicos de Irlanda y Estados Unidos, para contar que està saliendo en una propaganda en Colombia e insistir hasta el cansancio que no es un vulgar imitador.
Ahì està todos los domingos con su voz cansada, para tratar de demostrar que es un cantante genuino y que puede hacer sus propias versiones de tangos tan inmortales como mi Buenos Aires Querido y Caminito y hasta para soñar ìntimamente que Gardel es quien lo imitò.
No es ni sombra del llamado "Zorzal Criollo", como se le conocìa a Carlitos, para llamarlo cariñosamente como suelen hacerlo los argentinos con sus ìdolos, pero èl insiste en que es el sucesor de Gardel.
Ahì està todos los domingos con su voz cansada, para tratar de demostrar que es un cantante genuino y que puede hacer sus propias versiones de tangos tan inmortales como mi Buenos Aires Querido y Caminito y hasta para soñar ìntimamente que Gardel es quien lo imitò.
No es ni sombra del llamado "Zorzal Criollo", como se le conocìa a Carlitos, para llamarlo cariñosamente como suelen hacerlo los argentinos con sus ìdolos, pero èl insiste en que es el sucesor de Gardel.
Pretende vestirse como èl, se apropio de sus canciones y las ha grabado en varios cds que vende con la promesa que tiene incluidas cinco guitarras y la voz de Gardel, pero canta como un tal Carlos Lujàn, que naciò en la provincia argentina de Santa Fe, Argentina, ocho antes que el famoso cantante de tangos muriera un 24 de junio de 1935 en un accidente aèreo en el aeropuerto Olaya Herrera de Medellìn.
Para ser tan pequeño, uno no se imagina como Gardel pudo en esa època decirle el personaje de nuestra historia que querìa que fuera su sucesor, que siguiera su camino, que fuera el nuevo intèrprete de su voz vigorosa para no dejar morir el tango y que perpetuara de alguna manera esa sonrisa seductora que esbozaba mientras interpretaba Yira o cantaba "el mundo es y serà una porquerìa ya lo se".
Claro que este hombre llama la atenciòn porque siempre exhibe como su màs preciada escenografìa una foto de Gardel junto a la suya y los recortes de algunos periòdicos que han reseñado la osadìa de este hombre que se dice el sucesor de Gardel.
De seguro ningùn lugar del mundo se pelearìa por ser el lugar de nacimiento de Gardelito, pero resulta simpàtico acercarse para conocer la historia contada por este hombre que cambia monedas por la màs despiadada versiòn de un tango que habla de nostalgias, calles oscuras, amores imposibles, ausencias y regresos. Lo que dicen todos los tangos.
Gardelito tiene un vestido ajado, un sombrero viejo y se le nota a leguas que a pesar de sus miserias es un hombre vanidoso que se ha maquillado descuidadamente para disimular las arrugas y que ha abusado del uso de un perfume dulzòn que parece de arrabal, para que parezca tango y cuyo olor se escurre a rachas por el descuidado esplendor de su viejo vestido de paño.
Todo ello parece hacer parte de su puesta en escena y de la parafernalia para hacer creer a los desprevenidos transeuntes que Gardel no muriò en Medellìn.
Aprovechando siempre la presencia de turistas, el pretendido cantante suele pararse frente a la calle Dorrego, en el tradicional barrio de San Telmo, que fue uno de los sectores màs tradicionales de Buenos Aires.
Aquì hay un mercadillo en dònde se encuentre de todo y de todo es todo. Bizcochos, artesanìas, un lector de cartas, un libro viejo,una vitrola que muele una canciòn francesa, un grupo de mùsica latinoamericana, una setentona en minifalda y traje de tango que se hace llamar "la maleva de San Telmo", una mujer que invita a los turistas a tomarse una foto con ella mientras hace sonar una alegre melodìa con un raro instrumento de plàstico y todos los locos del mundo que saben algùn oficio o venden cualquier cosa por unos pesos.
Con su vieja guitarra frente al nùmero 1056 y en medio de las ajadas fotografìas de Gardel, allì està cada domingo Gardelito cantando sin saberlo la historia del viejo barrio de Boca, cuando se anima a cantar Caminito.
Nadie sabe en Tacuarembò Uruguay, ni en Buenos Aires, ni en Medellìn, quien es Gardelito, ni mucho menos quien es el tal Carlos Lujàn que insiste que no es un imitador y que es genuino e irrepetible.
Bajo el viejo alar de una casa de San Telmo, Lujàn o Gardelito estarà cada tarde de domingo con todo su repertorio de tango, ajeno a los cuestionamientos de los curiosos paseantes que piensan que sòlo a un loco se le puede ocurrir que es Carlos Gardel.





